
TEMA: ABASTECIMIENTO DE AGUA Y SU CONTAMINACIÓN.
OBJETIVO
Incrementar en el alumno su actitud crítica y de responsabilidad en el uso de los recursos naturales al identificar las causas de la falta de disponibilidad de agua y proponer acciones para evitar el su desperdicio y reducir su contaminación.
Discusión colectiva de la investigación para incidir en los siguientes aspectos:
Importancia del agua como un recurso vital.
Necesidad de llevar a cabo acciones que permitan su conservación.
Contribución de la química en los procesos de purificación.
JUSTIFICACIÓN.
El Distrito Federal obtiene el agua para consumo humano en 71% de pozos locales que extraen agua de los mantos acuíferos, especialmente en el oriente de la ciudad. Un 26,5% del agua que consumen los capitalinos es importada de las cuencas de los ríos Lerma y Cutzamala, en el estado de México, y el resto proviene de las corrientes superficiales de la entidad, especialmente el río Magdalena. La ciudad consume 36.000 litros de agua por segundo. La mayor parte del líquido destinado al consumo humano en la capital mexicana presenta algún grado de contaminación, y sólo una vigésima parte es de calidad excelente. Como otros servicios en la capital mexicana, el agua también es subsidiada por parte del gobierno de la entidad y de la Federación; pero en el caso del agua, el subsidio es proporcional a la cantidad de agua que se consume por cada toma registrada: a mayor cantidad de líquido, la aportación estatal se reduce.
Uno de los problemas que presenta el suministro de agua al Distrito Federal es la sobreexplotación de los mantos acuíferos a través de cerca de un millar de pozos. El Distrito Federal carece de espacios suficientes que permitan la recarga de los mismos. Además, como se ha señalado, casi la mitad del líquido que se consume en la capital de México presenta algún grado de contaminación. La red de agua es antigua y constantemente requiere reparaciones, además que al presentar fugas genera pérdidas muy importantes en el caudal que llega a la capital. La distribución del agua es muy inequitativa, puesto que el oriente del Distrito Federal —la zona más poblada— recibe menos agua y de menor calidad que el poniente. Entre los proyectos urbanísticos que pretenden enfrentar los problemas de abasto de agua en la zona metropolitana del Valle de México destaca el de Vuelta a la ciudad lacustre, aunque éste no ha sido llevado a la práctica.
La importación del agua de la cuenca del río Cutzamala ha generado conflictos entre los habitantes de aquella región en el poniente del estado de México —especialmente los mazahuas— y las autoridades competentes en la cuestión hidráulica a nivel federal. El 18 de marzo de 2006, representantes mazahuas acudieron al Tribunal Latinoamericano del Agua a presentar una denuncia contra la construcción de una cuarta fase del Sistema Cutzamala, que aumentaría el caudal del agua destinada para el consumo del Valle de México. Argumentaron que la explotación de las aguas del Cutzamala ha causado grandes daños ecológicos en sus comunidades, donde menos de 15% de las viviendas cuentan con toma de agua domiciliaria. Como mecanismo de defensa de sus intereses, los mazahuas han ocupado en algunas ocasiones las instalaciones del Sistema Cutzamala y han realizado manifestaciones en la ciudad de México.
Drenaje y tratamiento de aguas de desecho
El agua de desecho de la ciudad se canaliza al río Tula y de ahí pasa al río Moctezuma que la lleva al Golfo de México. Cerca del 50% es tratada antes de ser vertida. El Sistema de Drenaje Profundo es el encargado de canalizar las aguas de desecho.
Contaminación del agua
El agua sucia que sale del uso doméstico, de industrias, escuelas y hospitales se vierte en el Río Tula, de ahí pasa al Río Pánuco y finalmente desemboca en el Golfo de México. Es por eso que la contaminación que nosotros generamos afecta directamente a varios estados de la República Mexicana: San Luis Potosí, Hidalgo, Tamaulipas y a las aguas del Golfo de México. De esta manera estamos ensuciando las fuentes de abastecimiento de otras poblaciones ya que contaminamos el líquido con que ellos riegan sus cultivos y, en consecuencia, tanto ellos como nosotros ingerimos a menudo frutas y verduras contaminadas por nuestros propios deshechos.
Cuando los pozos de extracción o los tanques de almacenamiento de agua potable están sucios, las sustancias tóxicas se filtran al subsuelo y poco a poco comienzan a contaminar los mantos acuíferos; de ahí que la calidad del agua se pueda modificar antes de que lleguen a la población para su consumo, aunque la contaminación también puede ser debido al tratamiento deficiente de las plantas potabilizadoras, la contaminación que puede ocurrir en depósitos domiciliarios (cisternas o tinacos) o la contaminación por metales ocasionados por la corrosión de los sistemas de tuberías de la red de distribución y la domiciliaria.
También los compuestos han alterado la calidad del agua de los mantos acuíferos, pero los más comunes son los solventes industriales, como el benceno y los combustibles como la gasolina y sus derivados. Los contaminantes se pueden clasificar en dos tipos; a) biológicos como las bacterias, los virus y las algas; y b) químicos que pueden ser orgánicos e inorgánicos. En los orgánicos se encuentran los compuestos como los detergentes, solventes y plaguicidas; los inorgánicos como los metales pesados.
Para saber cuando el agua está más contaminada es cuando el nivel de compuestos orgánicos tóxicos llega a concentraciones de varias decenas de microgramos por litro.
En la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, existen 27 plantas de tratamiento de aguas residuales. El objetivo de las 27 plantas es rehabilitar esta agua para reusarlas posteriormente. Solamente el 7% de las aguas residuales totales de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, llegan a las plantas de tratamiento. En el Distrito Federal, el 83% de las aguas de reuso se destinan a la irrigación de áreas verdes y a actividades recreativas, el 10% se utiliza en las industrias, el 5% para el riego agrícola y el 2% para usos comerciales (lavado de autos, etc.). En el Estado de México la mayor parte se reusa en las industrias
Existen zonas del manto acuífero, como la región sureste de la Ciudad, que por sus características naturales presentan mala calidad de agua. Estos problemas podrían aumentar si no se controlan las descargas de contaminantes al suelo, que provocan pérdida de vegetación, y filtración de sustancias nocivas a las corrientes de agua y a los mantos acuíferos).


Maestra Lupita la información que presenta y la inclusión de las imágenes y el podcast están muy bien, que bueno que retoman el mismo tema del trabajo propuesto como proyecto del trabajo. Saludos. Delia
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